
por Irene Benito
La jueza suprema Susana Medina indicaba que se ausentaba “por capacitación” o “motivos de la vocalía”
Daniel Enz, director de Análisis, dio detalles de la investigación periodística que obligó a Medina a renunciar a su liderazgo en la Asociación de Mujeres Juezas de Argentina, que había fundado la ministra Carmen Argibay. Dos pedidos de acceso a la información pública y un amparo dejaron a la vista numerosas irregularidades, y derivaron en planteos de destitución.
La labor que desarrolla Daniel Enz, periodista de investigación de Entre Ríos, corrobora tema tras tema la utilidad del periodismo profesional para exponer los abusos que prosperan en las zonas oscuras del poder. Este año, Enz, director del semanario y del portal Análisis, reveló que la vocal Susana Medina pasaba la mitad del año judicial ausente del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos. A partir de ello, Medina renunció a la presidencia de la Asociación de Mujeres Juezas de Argentina (AMJA), organización creada en los años 90 por Carmen Argibay, ministra fallecida de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Y en el presente afronta pedidos de destitución motivados en la pesquisa de Enz, quien durante esta entrevista contó los pormenores de un caso y de un proceder que serían más comunes de lo que se cree en las cúpulas judiciales del país.
-¿Cómo empieza la investigación de las irregularidades que emergieron en la foja de servicios de Susana Medina?
-A principios de año hago un pedido de acceso a la información pública ante el Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos para obtener información respecto de las ausencias de cada uno de sus integrantes. Pedí datos sobre por qué se habían ausentado y los viajes realizados inicialmente en el período enero de 2022-agosto de 2025. Y, cuando me informan, me encuentro con números que me sorprenden. Había cifras de ausencia que me parecían inentendibles. Y la jueza Susana Medina encabezaba ese primer listado de ausentismo. Yo publico una nota inicial sobre eso y pido, un mes después, un informe específico sobre las ausencias de Medina desde inicios del 2016 hasta 2022 inclusive. Amplío la búsqueda de información porque me parecía que era muy alto el promedio de 100 días de ausencia en un calendario judicial que en Entre Ríos comprende entre 210 y 215 días en el año.
-Para que se entienda bien, hablamos de días hábiles judiciales.
-Sí. En Entre Ríos son entre 210 y 215 más o menos por año. Y me sorprendía de que la doctora Medina tuviera un promedio de 100 días de ausencia en el período enero de 2022-agosto de 2025. Pero, cuando llega la respuesta de esa ampliación del primer pedido, encuentro que la situación previa era igual o peor. O sea, que era una práctica que ella venía manteniendo desde siempre.
-¿Cómo se justificaba esta conducta?
-El otro detalle que me sorprendió es la motivación porque en los pedidos de acceso a la información pública yo les pedía que indicaran si los integrantes del Superior Tribunal se habían ausentado, cuántos días y por qué motivo. Y en la mayoría de los viajes la doctora Medina consignaba "motivos de la vocalía" o "capacitación". Era una especie de modalidad ya arraigada "porque sí" hasta el punto de que ella se reúne con el Papa Francisco y pone "por capacitación".
-¿La jueza no informó que viajaba al Vaticano a encontrarse con el Sumo Pontífice para tratar algún tema o por una cuestión protocolar?
-Tiene una audiencia con el Papa y pone "por capacitación". Yo pedí más explicaciones sobre eso. Pregunté si en estas situaciones se presentaba una nota anexa para dar más detalles de las actividades y la respuesta fue “no”. Cada uno de los vocales del Superior Tribunal tiene esa facultad de decir “me ausento por cuestiones de la vocalía, por cuestiones de capacitación”, y no deben dar más explicaciones.
-¿No tienen que acreditar la razón de la ausencia o no hay una regulación para estas situaciones?
-No. Con decir “capacitación” es suficiente. Lo que me pareció un absurdo total.
-¿Eso sigue siendo así?
-Sí.
-Después de lo que pasó con Medina, ¿no dictaron una acordada que ordene este proceder?
-No. Sigue siendo exactamente así. Y, en realidad, para conseguir los datos específicos sobre Susana Medina solicitados en la ampliación del pedido de acceso a la información pública tuve que hacer un juicio porque el Superior Tribunal de la Justicia por unanimidad se negó a entregarme la información. Entonces, presentamos un recurso de amparo por el cual se fueron excusando algunos magistrados y, cuando se conformó finalmente un tribunal que tenía que resolver y que iba a hacerlo, supongamos, al día siguiente, la doctora Susana Medina decidió proporcionar los datos. Para ello pidió al presidente del Superior Tribunal de Justicia, el doctor Leonardo Portela, que informara a toda la opinión pública sobre lo que yo había solicitado en forma personal. O sea, Susana Medina se adelantó al fallo. Primero había dicho que no a mi pedido de acceso a la información pública y, después, dijo que sí.
-¿Devino abstracto el amparo?
-No. El tribunal siguió con el trámite y resolvió favorablemente el reclamo de acceso a la información pública [esta carpeta contiene las sentencias y el dictamen relativos al amparo].
-¿Que ocurrió tras la entrega de los datos que corroboraron las ausencias reiteradas de Medina desde 2016?
-Publicamos la información un mes atrás y ello derivó en dos pedidos de juicio político. Primero lo hace un docente jubilado de Gualeguaychú (Eugenio Jacquemain) que fue durante mucho tiempo dirigente del principal gremio docente de Entre Ríos, que es Agmer. Y, luego, la ONG Entre Ríos Sin Corrupción hizo una nueva presentación vinculada a algo que había planteado en mis notas y es que las ausencias de la doctora Medina iban directamente en contra del servicio de justicia. Ocurre que los fallos de la Sala Laboral del Superior Tribunal que ella integra tienen en los últimos años una morosidad de un 92% y del orden del 88% en lo que va de 2025. O sea, hay expedientes que aguardan una sentencia desde hace tres años. Y estamos hablando de la Sala Laboral, de gente que se ve afectada por esto. Entonces, el primer pedido de destitución va de lleno al tema de las ausencias de la vocal mientras que el segundo hace hincapié específicamente en la cuestión de la morosidad.
-Al parecer, Susana Medina no sólo se ausentaba de manera excesiva, sino que, además, eso afectaba el servicio.
-Claro. El reglamento establece que no se puede ausentar más de 30 días al año por capacitación. E indica que nadie se puede ausentar tantos días si no tiene su despacho al día, cosa que no ocurría en este caso. Así que este segundo pedido de juicio político es específicamente sobre esto. Además, la ONG agrega la cuestión de la serie de auspicios que tuvo AMJA de parte de un banco privado de la provincia que es parte en juicios que Medina debía resolver permanentemente.
-¿Cómo sigue la investigación periodística?
-Presenté un nuevo pedido de información la semana pasada, el 28 de noviembre, que todavía no me terminaron de contestar: está corriendo el plazo aún. Allí solicito que me informen cuántos choferes utilizó la doctora Susana Medina desde el 2016 hasta acá, qué gastaron en nafta y qué se les pagó en viáticos a cada uno de ellos. Sucede que yo advertí que no era tan alto el gasto de viáticos de la jueza. Entonces, cuando pregunto, me encuentro con que la doctora se va en auto oficial a cada uno de los lugares del país, fundamentalmente a la Ciudad de Buenos Aires, adonde ella tiene viajes casi semanales en los que se queda uno, dos o tres días. Y va con el chofer del Poder Judicial, al que le pagan $ 135.000 por día de viático más la nafta. Entonces, estoy esperando la respuesta a ese pedido de datos, que parece que también será sorprendente.
-Volviendo al punto en el que empezaste a analizar las ausencias de todos los vocales del Superior Tribunal, ¿el resto cómo estaban respecto de este tema?
-La mayoría tiene ausencias, pero implican el 10 o el 20% de las ausencias de Medina. Nadie se le acerca a Medina en los últimos 9 años. Aproximadamente en 2016, si mal no recuerdo, a uno de los vocales con más antigüedad de la democracia, porque él había asumido en el Superior Tribunal de Justicia allá por 1987, el doctor Carlos Chiara Díaz, le inician un juicio político justamente por las ausencias no justificadas que tenía en su registro. A él se le exigió que diera respuesta ante los diputados y entonces decidió acogerse a la jubilación. Pese a eso, es como que nada cambió. O sea, los vocales siguieron con la misma conducta de "ausencia sin justificar".
-¿Y a qué lo atribuís?
-A que ellos son un grupo de poder selecto, que supuestamente se autocontrola. Nadie les dice lo que tienen que hacer. Y es un pacto de poder que se mantiene. Ellos se van cuidando entre ellos. Y si alguien comete un error grave, lo tienen que eyectar, como sucedió con el expresidente del Superior Tribunal, el doctor Emilio Castrillón, a quien también nosotros investigamos hace tres años. A él se le inició un pedido de juicio político con base a la publicación que hicimos sobre hechos de violencia que él cometía contra sus empleados o, incluso, con algunos jueces, entre ellos la doctora Susana Medina. Nosotros contamos detalles que nadie había contado sobre cómo él había sido muy violento en los mensajes que le enviaba a ella. Eso derivó en un pedido de juicio político, por lo cual el doctor Castrillón también decidió irse y jubilarse antes de que avanzara el proceso de destitución.
-¿El Ministerio Público Fiscal de Entre Ríos está investigando las ausencias de Medina?
-No. Eso es algo que se ha reclamado, pero hasta el momento no se abrió ningún expediente, quizá porque siempre ha habido mucha distancia y cortocircuito entre el procurador general, el doctor Jorge García, y la doctora Medina. Da la impresión de que decidieron no abrir una investigación para que ello no sea interpretado como una venganza.
-¿Pero no correspondería que la Procuración avance ante los indicios de la posible comisión de delitos?
-Lo dijeron los propios juristas que nosotros hemos consultado en los últimos días. Que hubiese correspondido en paralelo la apertura de un proceso penal por las graves irregularidades que habría cometido la jueza. No se descarta que ello suceda.
-¿Cómo queda AMJA con esta situación?
-Y yo creo que queda algo afectada y que por eso ella a comienzos de diciembre presentó la renuncia a la presidencia que ejerció durante más de 10 años. No sé en qué medida ella hizo eso por su propia convicción o porque se lo pidieron sus colegas de AMJA. Sé que con el correr de las horas hubo cierto arrepentimiento, que ella intentó volver y que le dijeron que no, que ya se había decidido conformar una nueva comisión directiva, con una nueva presidenta. En estos últimos días la doctora Medina se encargó de llamar a diferentes juezas de América Latina, que presiden algunas entidades semejantes a la AMJA, para lograr comunicados de solidaridad. Pero no está en juego su labor en AMJA, sino que la doctora Medina se debe a la ciudadanía de Entre Ríos: para eso cobra $ 16 millones por mes. El Estado no le paga para que ella haga política personal, sino para que emita fallos que no emite.
-El caso de Medina coincide con la exposición de la participación de magistrados y funcionarios judiciales en órganos disciplinarios de otra asociación civil, como la Asociación de Fútbol Argentino (AFA). Tanto la AFA como la AMJA son asociaciones civiles. ¿Se estaría viendo en la Argentina cierta distorsión de la magistratura por esta clase de actuaciones paralelas al servicio judicial, pero que repercuten en él de diferentes formas, por ejemplo en la dedicación, en el prestigio y en la apariencia de independencia?
-Y algo de eso se ve. No tengo información fuera de la jurisdicción de Entre Ríos. A mí me lleva mucho tiempo trabajar estos temas, cosa que hago en absoluta soledad porque le cuesta mucho al periodismo meterse con el poder, ya sea político o judicial. Pero en este caso particular está claro que sí, que hay un perjuicio a la Justicia. O sea, tenemos una jueza que utiliza recursos del Estado para no cumplir con lo que le corresponde a ella en su rol de jueza, sino que ella se siente una especie de embajadora del Poder Judicial, pese a que nadie le dio ese título. Esto generó mucha reacción en la opinión pública porque estas cosas por lo general no se saben. No había pasado nunca que se conozcan este tipo de detalles de todos los vocales del Superior Tribunal de Justicia porque a veces hubo algún pedido de información, pero nunca se respondió.
-¿A qué crees que se debe el cambio? ¿Por qué esta vez sí se respondió?
-Debe haber sido por la insistencia.

Daniel Enz (Reconquista, Santa Fe,1962) es un periodista de investigación autor de 17 libros de no ficción: el último de ellos se titula “La banda de los contratos” (2025) y aborda la trama que permitió el desvío de $ 60 mil millones de las arcas de Entre Ríos. Es editor de periódicos regionales como la Revista Análisis y Análisis Digital, primer portal periodístico entrerriano. Fue corresponsal de Página/12 y de Perfil, y colaborador del diario Clarín y de Tiempo Argentino, entre otros medios de comunicación. Es uno de los socios fundadores del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA). Recibió numerosos premios por sus investigaciones, como la Pluma de Honor de la Academia Nacional de Periodismo en 2022.